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Desterrando los tabúes: ¿Cómo hablar con los niños sobre guerras, delincuencia y dolor?

Muchas veces los padres nos consultan sobre cómo abordar las temáticas de contingencia que suceden día a día. Delincuencia, drogas y, últimamente, la guerra son problemáticas mundiales que observamos y escuchamos todos los días en las noticias. ¿Qué pasa cuando los niños quieren saber sobre estos temas?


Algunos padres deciden obviarlos, decirles a sus hijos que no se preocupen porque no les sucederá nada, o simplemente cierran la conversación argumentando que son muy pequeños para hablar de ello.


Sin embargo, hay temáticas que como adultos debemos abordar con los niños, pues nunca debemos negarles nuestros conocimientos, así como tampoco debemos olvidar que nuestras creencias y opiniones sobre temas tan controversiales pueden ser de mucha ayuda para su formación como adultos del mañana.


El mentir nunca ha sido buena opción, ya que el acceso a la tecnología que tienen hoy los niños – aunque tratemos de bloquear ciertas páginas web o controlar los canales de televisión a los cuales acceden - hace que sea muy difícil el ocultar estos acontecimientos que nos generan incomodidad.

La buena comunicación familiar hace que todos los miembros de la familia sientan total libertad y confianza para preguntar, opinar y conversar y, aunque sabemos que no es tarea fácil, es crucial permitirles a los niños conocer el mundo en el que están viviendo, con sus aspectos positivos y negativos, con las situaciones alegres y tristes que suceden.


Una buena estrategia es explicarles en palabras simples lo que está ocurriendo, reflexionando respecto a que hay veces en las que la gente se equivoca y comete errores muy graves y que esos errores pueden tener consecuencias que hieren a muchas personas.


También podemos incluir una actividad didáctica, en donde se les puede pedir a los niños que hagan un dibujo o creen un cuento para esas personas que no están actuando bien o aquellas que estén sufriendo.


Estas acciones permitirán que los niños no se sientan aislados frente a sus interrogantes, incrementará la confianza en sus padres y podrán desarrollar las primeras bases de su conciencia moral, regulando sus emociones y reconociendo los buenos y malos actos.

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