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La ira en los adolescentes: ¿Cuándo es oportuno consultar?

A lo largo de estos días, y pese al merecido descanso que algunos pudimos tener por motivo de las fiestas patrias, observamos en las noticias lo comentado que han sido los titulares que incluyen a jóvenes en distintos “actos vandálicos”. Y pese a la valoración y preocupación que cada uno pueda otorgarle a estos hechos, es preciso detenernos a reflexionar desde dónde proviene esa ira - en ocasiones incontrolable - de nuestra población juvenil.


La adolescencia, es aquella etapa en donde vivimos grandes cambios físicos, hormonales, emocionales y psíquicos. La conformación de nuestros patrones de personalidad, tienen un determinado punto de quiebre en esta etapa, pues es precisamente en esta edad en donde comenzamos a diferenciarnos de nuestros padres/cuidadores y emprendemos a tomar un rol activo en nuestras vidas.


La presión que ejercen distintos factores, como la toma de decisiones en relación al futuro profesional, pertenencia a grupos de amigos, y todo aquello que involucre las redes sociales, hacen que los jóvenes estén en constante cuestionamiento de sus elecciones.


Al sentirnos cuestionados, el ser humano tiende a interpretar esa presión como un ataque inminente. Por tanto, si nos sentimos atacados, reaccionamos de manera irritable que puede afectarnos a nosotros mismos y también a quienes nos rodeen.



La ira es sin duda una de las emociones que más genera movimiento, que muchas veces nos consume y que no podemos controlar. Por esta misma razón, es que surge el descontrol y, algunas veces, ocasionamos graves incidentes a aquellos que intentan contenernos, como gritar, decir malas palabras o, en el caso de algunos, romper o lanzar objetos sin medir el daño o las consecuencias que estos actos tengan.


Una buena forma de lidiar con la ira del otro, es dar un espacio de contención sin cuestionamiento. No se trata de que dejemos solo a aquel joven que están ofuscado, sino que tratemos de empatizar con su enojo, dándole la oportunidad de que se exprese y así comprenda que la ira es una emoción que nos sirve para establecer límites a partir de las experiencias previas.


Luego de unos momentos, es importante el diálogo. Aquí, es clave el tratar de comprender de qué manera podemos cooperar, sin sugerir de antemano infinitas soluciones. Lo principal es ayudar al joven a identificar cuándo la solución está en sus manos y cuándo no, indicándoles que como adultos vivimos experiencias similares y pudimos sobrellevarlas aprendiendo de ellas.


Es importante comprender que la ira es una emoción primaria, que nos acompaña desde que nacemos y tiene funciones tanto comunicativas, como también de ayudarnos a identificar las injusticias y auto-defendernos. Por esta misma razón, es relevante el evitar subestimar el enojo del joven, dejando fuera las frases como “siempre te enojas” o “no es para tanto”.


¿Cuándo es importante consultar a un especialista? Cuando ya notemos que el/la joven, a partir de estos episodios de rabia, genere problemáticas en el núcleo familiar, afectando a quienes lo rodean; así como también, cuando estas emociones ocasionen dificultades en su vida cotidiana, alejándolo de las actividades que más disfruta o de su contexto social.


Es imprescindible que el/la joven quiera iniciar un proceso terapéutico y comprenda el porqué de su importancia, pues si es visto como una obligación, poco efecto tendrá su consulta.


Los invitamos a conocer nuestros servicios en www.centroid.cl y agendar su hora para que podamos trabajar juntos en su bienestar.


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